Hace muchos años que soy amigo de Rocío Arana. Ayer presentó en Madrid La noche que no existe, su sexto libro de poemas.

Con sabiduría, Amalia Bautista, que la acompañó, nos dijo que “A Rocío se le entiende todo”.

Sigo dando vueltas a esa apreciación desde cinco o seis perspectivas distintas. Y  también (muy importante el también), al lúcido corolario que de esa sencilla y profunda afirmación hicieron las dos poetas –Amalia y Rocío– y los propios versos del libro muy hermosamente editado por Renacimiento.

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«Uno de los “eslóganes de mi vida” -dice Arana– es el que dice que lo cotidiano deslumbra, o dicho de otra manera, no hay que esperar al viernes para ser feliz. Nuestra vida debe ser una continua fiesta, o como dice uno de los poemas: “todos los días son mi cumpleaños”. La oficina a veces es trepidante, como la vida, pero luego llegas a casa y te das cuenta de que muchas cosas y sobre todo personas que han pasado por ti durante las últimas veinticuatro horas son pura inspiración… y surge la poesía. Otras veces duermes y brotan sueños mágicos… y al amanecer surge de nuevo la inspiración. El día y la noche son muy diferentes pero ambos inspiran por igual».

«Qué facil es llorar en un poema…» nos confesaba una risueña Rocío Arana (Sevilla, 1977) en el acogedor y poblado rincón de La Fugitiva. La naturalidad, la simpatía, el encanto, la vida y la belleza sinceras que desprenden esta mujer y los poemas que escribe, conjugan maravillosamente  el “también”.

Porque bien (¡tan bien! y también) sabemos todos (bueno, algunos suertudos) que lo difícil y lo valioso y lo relevante de nuestras vidas es la humilde grandeza del “también”.

Que una escritora con el talento de Arana diga lo que sigue, sin empacho, como quien camina sobre el agua, es una bocanada de aíre fresco, es gasolina para motores que ya han pasado muchas ITV: «Creo que es fundamental hacer ver que la literatura en esencia son historias o emociones contadas con palabras bonitas. Es una definición muy de andar por casa, pero todos los niños pueden ser y son narradores y poetas. El maestro sólo debe sacarlo a la luz. Escuchando Los niños y Jimeno de Cadena 100 te das cuenta de esta verdad tan consoladora. Todos lo llevamos dentro, está tan cerca que da miedo pensar cuánta gente cree que la literatura es algo ajeno a nuestras vidas».

Bienvenidos a la fiesta de los lunes, al crepitar del rocío leve que leído se quiebra como pisado por pies pequeños para regalarnos el musgo verde de la vita nuova agazapada en la vida que, benditamente, se arruga como el papel montaña, ese que tanto gusta a la poeta riollana.

Como en mi propia casa
Aquí llega mi madre 
felizmente
cansada
con su tacto de agua 
con sus ojos
de fruta
y con esa sonrisa 
que despierta
castillos medievales
aquí llega mi padre con los años
latiendo
como pájaros
como si no tuvieran 
peso alguno
viene 
trayendo 
el viento en las pupilas
viene 
con la cartera 
trabajosa
los ojos fulgurantes 
como un niño
lo mismo
que un niño que regresa 
del colegio
y sueña que es mayor
calvo
filósofo
y con una mujer 
que despierta castillos
medievales
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A ciascun'alma presa, e gentil core,
    nel cui cospetto ven lo dir presente,
    in ciò che mi rescrivan suo parvente
    salute in lor segnor, cioè Amore.
    Già eran quasi che atterzate l'ore
    del tempo che onne stella n'è lucente,
    quando m'apparve Amor subitamente
    cui essenza membrar mi dà orrore.
Allegro mi sembrava Amor tenendo
    meo core in mano, e ne le braccia avea
    madonna involta in un drappo dormendo.
    Poi la svegliava, e d'esto core ardendo
    lei paventosa umilmente pascea:
    appresso gir lo ne vedea piangendo.

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