Ayer estuve en un distendido y delicioso encuentro en la Casa de la Cultura Carmen Conde de Majadahonda que organizaba una asociación familiar con Justo Sanz, clarinetista, solista en la Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid y catedrático del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Aprendí mucho y me acordé de lo que escribí hace un tiempo, con cierta vehemencia impaciente que no quería molestar a nadie:

¿Cuándo? Cuándo nos daremos cuenta del tremendo daño que está haciendo en España la ausencia de un programa serio de apreciación musical en la Universidad (de acuerdo, antes en los colegios, pero al menos en la Universidad)

Que en carreras como Arquitectura, Historia, Arte, Periodismo, Comunicación Audiovisual, Matemáticas, Ingeniera Naval o Medicina no existan varios cursos de Apreciación musical es sencillamente trágico. Es uno de los motivos principales por los que somos un país manifiestamente mejorable.

Porque la Música…

Que Brahms venga en mi ayuda. Para un altísimo porcentaje de españoles el Requiem es el de Mozart.

Fauré, Verdi, Berlioz, Purcell  no existen. Preisner y Tavener ni les cuento. Incluso ignoramos a portentos que son paisanos. Ese prodigioso Tomás Luis de Victoria

 

Que una asociación familiar programe un encuentro con un músico en un espacio cultural, que la sala se llene para aprender a apreciar la música, que escucháramos el Concierto para clarinete de Mozart, que hubiese tantas preguntas, que luego se fuese a cenar con el maestro para seguir charlando… Un sueño hecho realidad.

 

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